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El paciente inglés. Belleza Noviembre 11, 2007

Posted by Noemí in Críticas de sillón.
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Director Anthony Minghella
Intérpretes Juliette Binoche, Ralph Fiennes, Kristin Scott Thomas
Nacionalidad Estados Unidos
 Duración 162 minutos
Año 1996

  Sólo por ver las maravillosas escenas del desierto ya merece la pena ver esta oscarizada película (se llevó 9 de las 12 estatuillas por las que optaba en 1996), basada en la novela homónima de Michael Ondaatje, dirigida por Anthony Minghella (Breaking and Entering) y protagonizada por los guapísimos Ralph Fiennes (El jardinero fiel), Juliette Binoche (Cachè) y Kristin Scott Thomas (El hombre que susurraba a los caballos). Si hay una palabra que puede resumir El paciente inglés es belleza. Bellos son sus protagonistas, bellos sus paisajes, bella su música, bella su historia. A punto de finalizar la Segunda Guerra Mundial, un herido (Ralph Fiennes) con el cuerpo totalmente quemado es instalado por una enfermera (Juliette Binoche) en un monasterio de Italia, con el fin de que aquél sufra menos hasta su muerte. El paciente, que dice no recordar su nombre, sí recuerda (y con estos recuerdos nos lo cuenta a base de flashbacks) la historia de amor que vivió intensamente en el desierto africano.  Y al lado de esta belleza, el dolor. El dolor provocado por una gran guerra como fue la Segunda Guerra Mundial, el dolor del amor, el dolor de la enfermedad. El director nos encandila con dos tipos de escenarios muy distintos: el desierto africano, con sus tonos marrones y amarillos, en una época sin guerra, de amor y expediciones; y el verde de una Italia en guerra, con enfermedades y miedos, pero también con esperanzas. Maravillosos los actores y sus miradas, sus potentes miradas, a juego con el fuego del desierto o la paz del monasterio. Maravillosa la música, que suena a cine clásico.

Banderas de nuestros padres. No soporto que me llamen héroe. Noviembre 11, 2007

Posted by Noemí in Críticas de sillón.
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Director Clint Eastwood
Intérpretes Ryan Phillippe, Jesse Bradford, Adam Beach, Paul Walker
Nacionalidad Estados Unidos
 Duración 132 minutos
Año 2006

  Banderas de nuestros padres es una película bélica que se podría considerar una crítica a las guerras, aunque es más acertado definirla como una crítica a la visión heroica que la cultura norteamericana tiene sobre las contiendas. 

Al igual que Cartas desde Iwo Jima, la otra película que Eastwood dirigió ese mismo año, Banderas de nuestros padres narra la batalla que se libró en el Pacífico entre norteamericanos y japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. Si Cartas… es narrada desde el bando japonés, Banderas… cuenta las hazañas de los soldados norteamericanos centrándose en los tres supervivientes que fueron fotografiados colocando una bandera de EEUU en una montaña de la isla de Iwo Jima. El film muestra a unos casi niños ilusionados, como si de juguetes nuevos se trataran, ante la grandeza de los barcos, ante la potencia de los bombardeos. Sin embargo, pronto se dan cuenta de la crudeza que están viviendo, de lo poco que vale una vida humana en una guerra, de lo gris que es todo en Iwo Jima.

La historia es narrada con saltos en el tiempo, tomando como hilo para la narración la investigación que realiza el hijo de uno de los protagonistas.

Eastwood no tiene reparos en demostrar los horrores de la guerra, así como los “juguetitos” utilizados en ellas que hacen las delicias de los amantes del cine bélico (tanques, aviones, barcos, bombardeos por doquier). Es cierto que se agradece los descansos que los saltos en el tiempo proporcionan. Aunque esta estructura también tenga su lado negativo, y es que es necesario estar muy atento desde el principio para recordar y diferenciar a todos los personajes, que bajo el casco del ejército no son tan distintos.

Eastwood quiere dejar claro que una guerra no es un juego de niños, que los que salen vivos de ella no vuelven a ser los mismos, que el patriotismo en ese infierno no vale para nada. Pero sobre todo, de héroes va la cuestión. Cuestiona firmemente la heroicidad que se promulgó hacia los que volvieron de una guerra aún no acabada, heroicidad que tapa cuestiones económicas, heroicidad que se olvida de los muertos y de los que siguen a pie de cañón. No es un ataque hacia la guerra, tampoco un halago, pero Eastwood se quiere centrar en la ridiculez que supone las muestras heroicas hacia los soldados cuando ellos mismos aún están viviendo el infierno de los recuerdos. “No soporto que me llamen héroe. Lo único que hice fue intentar que no me mataran”, promulga Ira Hayes, el que peor lleva la vuelta a ese mundo norteamericano de propaganda.

El talento y la habilidad de Eastwood es incuestionable, y más a estas alturas. Quizás falla la originalidad en las escenas del desembarco, que recuerdan minuciosamente a las de Salvar al soldado Ryan. Pero el resto del trabajo: perfecto. Especialmente el trabajo con los personajes, el del pelotón… a los que se quiere y gracias a ello te enganchas más a esta película.

Leones por corderos. El inconformismo de Redford Noviembre 11, 2007

Posted by Noemí in Críticas de butaca.
2 comments

Director

Robert Redford
Intérpretes Robert Redford, Tom Cruise, Meryl Streep
Nacionalidad Estados Unidos
 Duración 90 minutos
Año 2007
Web oficial www.lionsforlambsmovie.com

Robert Redford dirige su séptima película, Leones por corderos, que también protagoniza, junto a Tom Cruise y Meryl Streep, un reparto de lujo que engrandece de forma contundente el film. Leones por corderos parte de tres historias paralelas que tienen la guerra de Afganistán como punto común. Cruise encarna de forma magistral a un senador del partido republicano de los Estados Unidos que concierta una entrevista con una influyente periodista (Streep) con el fin de ganarse el apoyo de la opinión pública. A unos cuantos kilómetros, en una universidad de California, un profesor (Redford) de Ciencias Políticas intenta acabar con la abulia y la indiferencia de uno de sus más prometedores alumnos (Andrew Garfield). Mientras la política y la teoría dialogan en los despachos, dos soldados (Michael Peña y Derek Luke) de origen mejicano y africano conocen de primera mano la guerra que se está llevando a cabo en las nevadas montañas de Afganistán. La película constituye una crítica a varios aspectos de la sociedad norteamericana de hoy en día. Es una muestra del inconformismo del director ya no solo con la política de su país, también con el papel que realizan los medios de comunicación y con la abulia que reina en muchos jóvenes. Lo mejor del film, a parte de los actorazos que intervienen, son los diálogos, de una gran riqueza e inteligencia. Lo peor, que la película apoye prácticamente todo su peso en esos diálogos. Para no caer en los sermones que pueden acabar cansando al espectador, Redford intercala imágenes con acciones bélicas, pero esto no es suficiente para evitar que la película se haga larga a pesar de los noventa minutos que dura. Aún así, la maestría que está detrás de Leones por corderos salva y deja en muy buena posición a una película que, según algunos críticos, huele a Oscar.